Recientemente fui al cine a ver Gasolina, una película por Julio Hernández, cineasta guatemalteco. Decidí ir a verla primero, para apoyar el cine guatemalteco; segundo, porque ganó un premio en un festival internacional de cine y tercero, porque no me gustan las películas convencionales/comerciales. Leí varios artículos en la que describían esta obra, cómo fue filmar una pieza cinematográfica en Guatemala y de dónde surgió toda la idea.

 

Al sentarme en la sala, me encontré con la agradable sorpresa que había una cantidad decente de personas esperando ver la película. Luego de acomodarme y reírme por la cantidad de películas estúpidas (en mi opinión) que serán próximamente estrenadas en el cine, comenzó Gasolina. Sólo sabía que era una historia de unos jóvenes que robaban combustible para poder salir en la noche, sin tener un rumbo fijo.

 

Es divertido oír y ver en una pantalla grande cómo es el guatemalteco. Su hablar, acento, las muletillas que usa, la forma de ser, ver una típica casa en una típica colonia guatemalteca. Es que les digo que fue una experiencia fenomenal. (Y si piensan que estoy exagerando, pues no me importa). Inclusive, la muy querida amiga con quien fui al cine me dijo: es que te juro que es como ver hablar a mi hermano de 18 años. Y es cierto; insisto, una experiencia fenomenal.

 

Gasolina es la historia de unos típicos hombres guatemaltecos de 16-17 años. Se aprecia la mentalidad que se tiene a esa edad y cómo la filosofía que se maneja los lleva a tantos destinos en una noche hasta terminar en una playa en la madrugada. El adolescente guatemalteco común que debe usar en cada oración mínimo una palabra soez, la persona de 16-17 años que cree que es su persona vrs. el mundo, joven a quien no le importa las consecuencias de sus actos, ser en formación que posiblemente verá esos años como los mejores de su vida.

 

En definitiva, disfruté esta obra porque retrata tan sinceramente a la persona guatemalteca. No esperen ir a ver una película convencional con un final convencional. Vayan con una mente abierta dispuestos a verse reflejados. Salgan del cine pensando en quiénes son como guatemaltecos y cómo nos desenvolvemos en este mundo globalizado.

 

Les dejo esta página para que lean más sobre Gasolina y el premio que obtuvo en el Festival de Cine San Sebastián: http://elazarcultural.blogspot.com/2008/09/julio-hernndez-con-palmars-en-festival.html.

 

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