No pongo presión, ni tengo expectativas. No espero nada de nadie, lo cual puede ser peligroso, pero opto por no caer en eso. Si no hay ilusiones que deben convertirse en realidad, entonces no existen sueños destrozados y cada nuevo acontecimiento es esperado con las puertas abiertas y existe la posibilidad de ser sorprendida infinitamente.


No califico, no clasifico, no te encasillo para no limitar mi experiencia a un adjetivo ni adverbio. No establezco límites, sino más bien vivo cada momento luchando por estar lo más consciente posible y recibir cada acontecimiento con inocencia pura.


No me veo en un futuro compartiendo algo CONTIGO porque no puedo controlar nada ni nadie, sino es que a mí misma de forma mínima. Vivo el presente, el día a día (carpe fucking diem), saboreando cada segundo tal cual helado de vainilla en un caluroso día. 


No creo en ti, sólo en mí, porque no te puedo responsabilizar de tus acciones ya que todos tenemos derecho a cambiar de opinión. Por lo que no me malinterpretes, sólo déjame estar. 

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