Eso de presentarse a una comunidad a prestar servicios profesionales es intimidante en múltiples niveles y así es como lo veo yo: a pesar de tener las mejores intensiones y estar dispuesta a ayudar, no estoy exenta (como cualquier ser humano) a cometer errores. Estos errores pueden ser meramente profesionales o bien, en el trato hacia las personas, que luego puede cerrarme puertas para el servicio comunitario.

Mientras voy andando, aprendo. Tomo día a día las vivencias y los aplico para la siguiente vez que salga el sol. Siempre sonreír, ser amable, saludar, ser agradecida, recordar nombres (lo cual me es muy difícil) y vencer mi timidez natural. (Es que soy bastante reservada y privada, hombre).

Me deshace los nervios cuando me presentan un problema que debo resolver así por así. Mis problemas son enfermedades en animales y me acabo de dar cuenta que es muy distinto a cómo te los plantean en la universidad y cómo los describen los dueños de los animales; ya aprendí a no tomarme literal la situación que plantean. Cuando me dicen que la vaca tiene parálisis en las cuatro patas, no es porque tenga un problema en el sistema nervioso, es que no se puede levantar por otras razones. Luego, me devano el cerebro e investigo (en Internet, debo confesar porque no tenía a mano mis libros) las posibles razones y soluciones. Mis amigos me ayudan. El dolor de cabeza empieza a asomarse y la preocupación por demostrar mis capacidades para que la gente (sí, creo que por primera vez realmente me importa lo que dirán de mí y la impresión que doy) tenga la confianza de poner la salud de sus animales en mis manos.

Además, abrirme paso en un campo en el que por ser mujer me ven de menos. Cuando pregunto e investigo la situación, veo que no me contesta a mí, sino a mi acompañante. Verán, es un hombre.  Es que la seño no sabe de eso; no puede lidiar con animales. Mire, es que eso ya lo probamos y no dio resultado… es gastar dinero por gusto. Bueno, pero intentemos. Déjeme intentar ayudarle.

Receto los medicamentos y espero que los compren. Para mientras, regreso a mi hogar por estos siguientes 6 meses, bajo una lluvia torrencial y nace en mí la calma. Al abrir los libros recuerdo porqué soy buena en esto y se me viene a la mente todo lo que estudié, me enseñaron, aprendí, leí… durante los últimos 5 años y medio de mi vida. Ah sí, esto puede confundirse con X o Y; debe hacerse esto y aquello para no provocar lo otro.

Mañana es un nuevo día para salir al campo, sudar y trabajar. Las botas de hule, filipina y gorra serán mis acompañantes. La tierra y sangre debajo de mis uñas serán señales de éxito.

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