Me sucedió que los libros asignados en el colegio en el curso de Español o Inglés fueran fantásticos y leídos a toda velocidad, o terminados sólo porque tenía que entregar un reporte. Cumbres Borrascosas fue una obra que me impactó, a pesar de ser la edición escolar y bastante escueta; sin embargo, pude atisbar lo magnificencia de la obra. Años después, vi la película y nuevamente me impactó.

Recientemente tuve la oportunidad de comprar la edición de la editotrial Debolsillo, que incluye una pequeña reseña biográfica de Ellis y Acton Bell escrita por Currer Bell (Charlotte Brontë) en 1850. También hay un prólogo escrita por Charlotte en la edición de 1850 de Cumbres Borrascosas. 

Inicié la lectura con la idea que era una gran historia de amor, pero al terminar me doy cuenta que más lejos de la verdad no podría estar (a mi parecer). Es una fascinante historia de odio, venganza y brutalidad. Muchas veces cerré bruscamente el libro de la indignación que me causaba el comportamiento de los personajes; los niveles de egoísmo y crueldad plasmados en el relato son desesperantes, pero eso me hizo devorar el libro en alrededor de una semana. Luego de leer varios libros un tanto filosóficos y deprimentes, necesitaba una obra totalmente opuesta y Cumbres Borrascosas no me decepcionó en lo absoluto. 

La relación enfermiza entre Catherine y Heathcliff, el desenlace de un amor que no pudo llevarse a cabo, da rienda suelta a la furia del último. La sed de castigar a quienes son los causantes de su tristeza y desesperación, aunque no lo reconozca, le hace planear maquiavélicamente cómo castigar de la forma más efectiva y despiadada. Una eterna lucha entre lo moral y lo ridículamente cruel absorbe a los personajes en un torbellino emocional que desenlaza en la histeria.

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